jueves, 30 de julio de 2009

ARTÍCULOS Y REFLEXIONES

A Santiago Medina Cáceres lo encontré en Lanzarote. Podría decirse que nos conocimos mientras lo entrevistaba para un documental. Su historia era sorprendente y me motivó a realizar la película "Lanzarote, la isla estrellada"; sin embargo, lo que más me impresionó de sus respuestas fue que casi siempre las comenzaba con un "Sí".
Durante toda mi vida, solamente había conocido a otra persona que dijera tantos síes. Fue en mi adolescencia, cuando todavía no poseía la suficiente madurez para comprender el privilegio que el azar me había deparado al poder estar junto a una persona tan afirmativa. En el colmo de mi estupidez, incluso llegué a pavonearme de que me aburría alguien que contestaba tantas veces "Sí".
Naturalmente, he conocido a mucha más gente que responde con el "No", antes de pensar siquiera lo que va a decir a continuación. El caso más llamativo es el de un catedrático universitario de Historia al que entrevisté hace unos años sobre el tema de la masonería. Con la mejor voluntad, quise remitirle anticipadamente un cuestionario por email, a fin de que preparase sus respuestas lo mejor posible, puesto que se emitirían por televisión. Me contestó que él siempre llevaba listas sus contestaciones y que era yo quien debía elaborar bien lo que deseaba preguntar.
Quedé admirado ante tanta pedantería, pero hice lo que me sugirió. Llegado el día de la entrevista, yo llevaba escrita en un folio la batería de preguntas. La había confeccionado a partir de los libros publicados por este profesor. En realidad, cada cuestión era un párrafo del texto escrito por él mismo, al final del cual le preguntaba si estaba de acuerdo en su contenido.
Pues bien, cada punto era contestado invariablemente con un "No" y una sonrisa de autosuficiencia. Después de un rato demostrando que mi afirmación -es decir, la suya- era una estupidez, el sabio profesor daba la vuelta al asunto y regresaba al punto de partida para terminar diciendo lo mismo que el párrafo leído por mí.

Así, durante más de media hora. Cuando traté de editar aquel vídeo, que aún conservo completo como una rara joya, no pude sacar más de diez segundos de discurso coherente.
No sé cuántas veces he visto esa filmación, pero siempre termino sorprendido. Fue ésta la primera vez que me puse a observar las respuestas afirmativas y negativas como manifestación de la personalidad de un individuo. Advertí que quienes negaban, como norma habitual, cualquier proposición ajena eran personas poco solidarias, cuya meta se resumía en destacar a cualquier precio e imponer sus criterios sin tener en cuenta otras opiniones. Para mi sorpresa, descubrí que el número de personas que decían "No" a priori era más elevado del que podía sospechar. Fue asombroso darme cuenta de que toda esa gente mostraba, en el fondo, una gran inseguridad en lo que creía, en lo que pensaba, en lo que sabía,... excepto, en afirmar sus privilegios negando a los demás los suyos.
Por esas fechas, se había establecido, cerca de la ciudad donde vivo, una mujer centroeuropea que comenzó a impartir unos talleres terapéuticos que ella denominaba "Baile del No". Consistía en acostumbrar a los participantes a decir "No" en cualquier situación de su vida diaria, evitando lo que ella consideraba la debilidad de un ser oprimido. Creo recordar que todo el alumnado era femenino, excepto un hombre.
Nunca asistí, pero una persona muy cercana a mí comenzó a participar en esos bailes. Yo estaba extrañado de aquella decisión, porque no era precisamente de las que decían "Sí" por las buenas. Por ejemplo, si uno le preguntaba si había visto tal o cual cosa que estaba buscando, su respuesta automática era siempre "No". Sin embargo, su percepción era que siempre decía "Sí" a todo. De esta manera, comenzó a asistir a las clases una o dos veces por semana.
El resultado fue que esta persona entró en una depresión profunda que le duró más de un año. Le aconsejé muchas veces que dejase de frecuentar aquel desatinado taller de baile. Sólo accedió a ello cuando los tratamientos de los psicólogos a los que acudió no tuvieron éxito.
Unos meses después de abandonar aquella absurda terapia de la insolidaridad, comenzó una lenta recuperación. Sin embargo, nunca se repuso del todo y una especie de egoísmo enfermizo se aposentó en su interior y generó una infelicidad profunda que se retroalimenta en la negación perpetua. Como colofón a este desatino de la negatividad, la propia profesora del "No" también cayó en una grave depresión que no le permitió continuar impartiendo sus cursos.
He conocido tambien a personas que se han gastado una auténtica fortuna para participar en talleres y seminarios destinados a ver la vida de manera positiva. Aprendieron a afirmarse en todo lo que les convenía a ellos mismos y a negarse en todo lo que le importara a su prójimo. En realidad esas pseudoterapias compartían el mismo fondo y lograban idénticos resultados que los bailes del "No".
Con estas experiencias propias y ajenas en las alforjas, se comprenderá mi sorpresa al encontrar a un hombre cuyas frases comenzaban con un "Sí", que hablaba de una manera tan afirmativa y, al mismo tiempo, luchaba como un león por sus derechos, por los de su familia y por los de sus conciudadanos sin vender su alma al diablo ni al vil metal.
Ese día comencé a valorar de manera superlativa la importancia de contestar "Sí", en el sentido de aceptar la opinión de nuestros interlocutores, sin perjuicio de mostrarles cuál es nuestra postura respecto a cualquier asunto en el que no estemos de acuerdo.
Y, con baile o sin baile, creo que ésta es una magnífica terapia para curar tantas depresiones nacidas de la misma raíz: el egoísmo humano.


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La triste historia del estrellado bosque submarino de Berrugo, en Lanzarote

Bosque de sebas (Cymodocea nodosa) o sebadal.

Cuando se quema un trozo de bosque en cualquier lugar de la superficie del planeta a todos se nos encoge el corazón. Incluso, como decía Jaume Perich, cuando el bosque quemado es propiedad del señor conde. Sucede con demasiada frecuencia que perdemos enormes extensiones boscosas por accidente, desidia, locura o intereses comerciales. Y, como es natural, clamamos, durante dos o tres días, para que los responsables vayan a parar a prisión.Sin embargo, a casi nadie parece preocupar que cada año sean arrasadas por completo superficies inmensas de bosques submarinos. Bosques que son, al menos, tan importantes como los que pueblan nuestras montañas. Imprescindibles para la supervivencia medioambiental del planeta, aunque se hallen fuera del área de visión de la mayor parte de los seres humanos que, por razones obvias, somos poco dados pasear por los fondos del océano.

Por otra parte, la denominación de estas selvas acuáticas parece realizada a propósito para que su destrucción pase desapercibida. Por ejemplo, suele hablarse de sebadales, lo cual suena a la mayoría como cebadales o cultivos de cebada. Pero un sebadal es un bosque de sebas (Cymodocea nodosa), una planta acuática de enorme importancia para conservar el equilibrio biológico en el medio ambiente marino.

Les invito a comprobar cómo se arrasa legalmente uno de estos bosques, aun cuando lo prohíba la legislación, en este caso, de Canarias. Un informe sesgado sobre un bosque submarino de sebas, en Lanzarote, logró que se pudiera construir un puerto deportivo en uno de los parajes naturales más bellos del planeta: Berrugo. El mismo lugar, sí, que es el epicentro de mi documental Lanzarote, la isla estrellada.

Este bosque de sebas o sebadal fue arrasado. La playa que estaba a su lado, borrada del territorio. Se generó un intenso debate en la sociedad lanzaroteña. La prestigiosa Fundación César Marique puso el grito en el cielo y llegó a encargar un estudio sobre el impacto del puerto deportivo sobre el bosque submarino de Berrugo. En su Memoria 2001, esta Fundación dejó constancia de sus acciones, que en la actualidad adquieren gran relevancia, teniendo en cuenta que el mismo debate se realiza hoy en Tenerife, con un gran puerto en el sur de la isla.


Coral en un bosque de sebas.
El ejemplo puede servir también para las costas mediterráneas y caribeñas, entre otras zonas muy afectadas por la construcción de puertos casi siempre innecesarios que arruinan las costas y la vida que existe en torno a ellas. A continuación, cito textualmente la parte del mencionado informe que corresponde a Berrugo:

“La Fundación César Manrique encargó un informe técnico a Jesús M. Falcón Toledo, licenciado en biología marina, para evaluar los valores naturales de la costa de Berrugo y su grado de afección por las obras del Puerto Deportivo de Berrugo. En el mismo, se prestaba especial atención a las comunidades de flora y fauna susceptibles de desaparecer o verse alteradas por las obras, como es el caso de las praderas de Cymodocea nodosa (sebadales). De este modo, se aportaba nueva documentación alternativa al debate que la construcción del puerto estaba originando en la sociedad lanzaroteño.
Entre las conclusiones reseñadas en el informe hay que destacar: la desaparición de la zona intermareal rocosa, sepultada por las obras de la construcción del puerto deportivo Marina del Rubicón; la confirmación de la existencia de sebadales de Cymodocea en el sector donde se practican las obras del puerto deportivo; la posibilidad de que los nuevos diques se comporten como un arrecife artificial, donde el efecto de atracción predominaría sobre el de producción de nueva biomasa y la recomendación de no verter materiales finos. Por último, recogiendo las propuestas del estudio, se recomienda a las autoridades competentes la revisión de las propuestas de protección de hábitats, incluyendo los sebadales de esta zona de Lanzarote, si así lo aconsejan los estudios pertinentes, como Lugar de Interés Comunitario (LIC), formando parte de la Red Natura 2000.
El día 29 de enero se expusieron públicamente los resultados de los dictámenes técnicos que la FCM había encargado a un comité de expertos sobre los diversos informes de carácter medioambiental relacionados con el patrimonio natural de Berrugo y su posible afección por las obras de construcción del proyecto Puerto Deportivo Marina Rubicón, que habían sido encarga dos tanto por los promotores como por asociaciones ambientalistas.
La construcción del puerto deportivo Marina Rubicón en la costa de Berrugo, Playa Blanca, y la posible afección de los valores naturales de la zona –sobre el litoral y el ecosistema marino de su entorno–, generaron inquietud social y controversia pública. Los potenciales efectos negativos que la construcción podría tener sobre el patrimonio natural del lugar, dio origen a distintos documentos e informes de carácter ambiental, que se incorporaron al debate social y al contencioso jurídico.
La FCM consideró relevante la discusión centrada en torno a Berrugo por varias razones: por el modelo agresivo de actuación y ocupación del dominio público en un área sensible de inequívocos valores naturales y patrimoniales; por su significación simbólica y estratégica en el marco del actual debate entorno al control del crecimiento y a la cualificación de las intervenciones en el territorio; y, por último, por la necesidad de que las actuaciones en materia turística y urbanística cumplan y respeten la normativa legal y los condicionantes ambientales a que están sujetas.
Para fundamentar y cualificar su posición al respecto y con la intención de aportar más elementos de juicio y mayor claridad al debate, la FCM encargó a un comité de expertos la redacción de dictámenes individuales centrados en el análisis y la valoración científica de cada uno de los documentos e informes realizados.
En otros términos, la FCM auditó la documentación técnica de carácter ambiental producida en torno al “caso Berrugo”, incluido su propio informe.
Los informes enviados a los cinco expertos en biología marina, para que procediesen a su valoración científica, fueron: Informe Técnico del “Sebadal” afectado por el proyecto “Puerto Deportivo Marina Rubicón”, del que es autor Antonio Sotillo Burunat.
Informe del Catedrático de Ecología de la Universidad de Las Palmas Ángel Luque, encargado por los promotores del Puerto deportivo “Marina Rubicón”, en el que había colaborado Lidia Medina Falcón.
Informe de la afección al medio de las obras realizadas en la construcción del Puerto Deportivo “Marina Rubicón”, en la costa del término municipal de Yaiza, Lanzarote, de los mismos dos autores antes citados.
Efectos de la construcción de la “Marina del Rubicón” sobre las praderas de Cymodocea nodosa (“Sebadales”) del sur de Lanzarote , del que son autores: Ricardo Haroun Tabraue, Pablo Sánchez Jerez y Arturo Boyra López, encargado por WWF/Adena Canarias.
Valoración de las comunidades marinas con especial atención a las praderas de Cymodocea nodosa en las inmediaciones de la costa del Berrugo (sur de Lanzarote), del que es autor: Jesús Manuel Falcón Toledo, encargado por la FCM.
El Estudio de Impacto Ambiental del proyecto del Puerto Deportivo realizado por Joaquín Soriano Benítez de Lugo. La categoría de evaluación aplicada fue la de Evaluación de Impacto Ambiental y el resultado se analizó como poco significativo.
Por su parte, la Comisión de Ordenación del Territorio y Medio Ambiente de Canarias (COTMAC), en su reunión de los días 8 y 9 de junio de 1999, realizó una Declaración de Impacto Ecológico condicionada y vinculante (con 14 condicionantes que los promotores deberían cumplir al realizar las obras).
Los biólogos marinos, en sus conclusiones respecto a los diferentes estudios, disentían expresamente de la consideración de impacto ambiental poco significativo deducido por Joaquín Soriano Benítez de Lugo.
En primer lugar, disentían de la precariedad atribuida a los sebadales, asegurando que su periodicidad anual es fruto de la regeneración natural de la flora litoral y certificado de su renovación y pujanza.
En segundo término, discutían los argumentos e instrumentos de análisis ofrecidos en los informes solicitados por la empresa, particularmente los elaborados por Ángel Luque, que tendían a infravalorar la riqueza y especiales circunstancias de los sebadales en formación o crecimiento. Se subrayaba, además, la insuficiencia investigadora en estos estudios y se llamaba la atención sobre la falta de legislación precisa que haría muy difícil la conservación de los sebadales. Por otro lado, se valoraban muy positivamente los informes de Haroun, Sánchez y Boyra y de Falcón, en los cuales se coincidía en que, según los análisis y conclusiones, la destrucción de los sebadales ya se había iniciado.”*

El final ya lo sabemos: se construyó el puerto deportivo, desapareció la playa y los naturales del lugar, ultrajados, vieron cómo perdían el derecho a sus propiedades a cambio de nada. Debería darnos vergüenza cuando dejamos que sucedan estas cosas.


(*) Fundación César Manrique, Departamento de Medio Ambiente, en la revista: Informe 2001, Sevicio de Publicaciones de la FCM, Lanzarote, 2002. Páginas: 71-74.




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Reflexión personal sobre la película de Lanzarote
por manuel mora morales




He recibido un correo privado, solicitándome una valoración personal de la película LANZAROTE, LA ISLA ESTRELLADA.

Con sinceridad, he de confesar que me gusta escribir en torno a temas que he trabajado alguna vez, pero me cuesta mucho esfuerzo escribir desde un punto de vista personal sobre los trabajos finalizados. Incluyo entre ellos este documental, porque lo considero enteramente terminado y, además, terminado a mi entero gusto, sin haber tenido cortapisas por parte de ninguno de los personajes que intervinieron en su rodaje. Todos fueron ejemplo de amabilidad en el trato y de honradez en sus planteamientos.

Si he de decir algo estrictamente personal es que puse todo mi empeño en que este documental no fuese una suma de elementos para demostrar una opinión formada de antemano. Más bien, mi encuentro con el caso Berrugo de Lanzarote –un prototipo en la defensa de la propia identidad frente a la devastación del territorio– me ha inducido a esta reflexión sobre la ética del actual desarrollo urbanístico. También me ha enriquecido humanamente el contacto con personajes como Santiago Medina Cáceres (siempre con un "sí", en sus labios, como primera reacción); Pilar del Río (la honradez apasionada sobrepasando la falsa mesura) su esposo, José Saramago (la claridad intelectual, la honestidad como bandera); Pedro Hernández (el compromiso con la isla); Rafael Fuentes (la labor cultural y ecologista, codo a codo con su comunidad); Juan David García Pazos (la abogacía como ejercicio social y solidario); etc.

Lejos de proclamas triunfalistas o apocalípticas, me he esforzado en compartir mis dudas, mis esperanzas o desesperanzas, a través de la propia reflexión y la búsqueda de respuestas en las reflexiones ajenas.

Tanto en su elaboración argumental, como en las imágenes y comentarios, existen contradicciones y complejidades que no he ocultado porque son espejos de las que tenemos como seres humanos y como sociedad.

Evidentemente, si algo disgusta a los poderes establecidos, en casi cualquier época y territorio, es que alguien reflexione sobre la sociedad que intentan controlar, sobre la ética de sus comportamientos y sobre la razón o la sinrazón de ser y de estar de esos propios poderes. Mucho menos les agrada que se anime a reflexionar a otras personas.

En este documental, a mi pregunta ¿Entonces, qué actitud tomar? ante la grave situación moral sin aparente salida que atraviesa la sociedad, José Saramago responde: "Seguir andando, seguir adelante, denunciar lo que está mal. Decir a la gente que la vida no es sólo un coche, ni un campo de golf ni una piscina. La vida merecería mucho más que eso".

Decir a la gente. Crear una conciencia colectiva ética, sin apresuramientos, sedimentando en el bien común el edificio social que pretendemos construir. No es trabajo de un mes, un año o un lustro; ni siquiera de una vida. Ya lo tuvo en cuenta Benito Pérez Galdós, cuando en el siglo XIX escribió en su obra La segunda casaca:

"Vemos el instantáneo triunfo de la idea verdadera sobre la falsa en la esfera del pensamiento, y creemos que con igual rapidez puede triunfar la idea sobre las costumbres. Las costumbres las ha hecho el tiempo con tanta paciencia y lentitud como ha hecho las montañas, y sólo el tiempo, trabajando un día y otro, las puede destruir. No se derriban montes a bayonetazos."


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